DSJ19 24 junio, 2020

Nació el 24 de mayo de 1973 en la capital cordobesa, hijo de Beatriz Olave y Eduardo Bueno, ambos trabajadores de la industria musical.

Desde niño estuvo en el ambiente musical, tuvo su primera aparición en los escenarios a la temprana edad de cinco años. Cercano al grupo “Chébere” uno de los más populares de Córdoba, comenzó a hacer colaboraciones junto a ellos.

Su padre como productor musical comenzó a moldear su camino artístico que en sus inicios fue con la banda “Manto Negro”, con la que no tuvo demasiada popularidad.

En la búsqueda de conquistar al público se trasladó a Buenos Aires y el año 1987 graba su primer disco “La foto de tu cuerpo”.

Con el lanzamiento de su segundo disco “Aprendiendo a vivir” marcaría el comienzo de su ascenso y rotundo exito en todo el país.

A mediados de los noventa “El Potro”se consagró y fue reconocido como uno de los íconos del cuarteto, junto a Carlos “La Mona Jiménez”.

Se consideraba un muchacho de barrio, cercano a su público y rodeado por su familia, lo que representó un gran golpe la sorepresiva muerte de su padre, representante y mentor de su carrera en el año 1993.

Así llegó la firma de un contrato con la productora discográfica Magenta, que tenía en su catálogo a la mayor parte de los grupos de cumbia.

Su éxito fue indiscutido, giras maratónicas por todo el país, decenas de miles de discos vendidos, premios, y sus canciones que se convierten en hits instantáneos.

Comenzó a cultivar un alto perfil dentro de la farándula, era la figura del momento, por su simpatía, su humor, y sus extravagantes colores en el pelo.

La noche del 23 de junio del 2000, Rodrigo estaba cenando en un restaurante junto a sus colaboradores, su pareja y su pequeño hijo Ramiro. Allí también estaba Fernando Olmedo, hijo del cómico Alberto Olmedo, a quien invitó a que lo acompañara a los shows que debía brindar durante la madrugada del 24 de junio, Olmedo subió la la Camioneta que conducía Rodrigo y también perdería la vida.

A la altura de la localidad de Berazategui, la camioneta que el músico conducía rozó a otro vehículo y perdió el control del automotor, se estrelló contra una barra de contención y, debido al impacto, Rodrigo salió despedido y quedó tendido en medio del camino donde fallecería.

Con una meteórica carrera, el chico que había llegado desde su Córdoba natal para convertirse en una estrella logró que su nombre y su música sean recordados para siempre.

A mediados de los noventa “El Potro”se consagró y fue reconocido como uno de los íconos del cuarteto, junto a Carlos “La Mona Jiménez”.