DSJ19 28 junio, 2020

Por Sergio Caballero


Milagros Soler tiene 20 años y su vida transcurre entre pistas y patines. Aún en el aislamiento se fortaleció como patinadora.
Ella desde que tiene uso de razón está ligada al patinaje. Milagros Soler es patinadora de Banco Hispano y pudo sobreponerse a muchas cosas para seguir arriba de sus botas rodantes.

El pasillo de su casa sirvió para dar los primeros pasos arriba de los patines de su hermano Joaquín que jugaba al hockey en el Banco Hispano. En ese momento tenía dos años. Mas tarde le dijo a su mamá que sino la llevaba a patín se iría sola, entonces Patricia Quiroga, su madre no tuvo más remedio que llevarla hasta Hispano cuando tenía cinco años de vida.
Así empezó la carrera de esta patinadora que tiene mucha experiencia en torneos regionales, nacionales e internacionales. Milagros nos contó que “salí campeona en torneos nacionales y subcampeonas otras veces, también viajé a París donde quede segunda en una copa internacional. Clasifique para sudamericanos: uno en Chile y otro en Argentina que fue hermoso por que estuvo mi familia, el panamericano de Colombia. El año pasado quede tercera en Senior mundial, antes fui a Italia para perfeccionarme”.


Milagros reconoce que es su estilo de vida, no solo un deporte para pasar el rato. En su vida, afirma que “tuve que dejar muchos cumpleaños de mis amigas, no pude jurar lealtad a la bandera porque estaba en un sudamericano, Mis compañeros me decían que no podía faltar, pero es algo inexplicable estar en mis patines”.


Pero a pesar de su amor por el patinaje, Milagros tuvo que dejar por dos años el deporte. Pero no fue una despedida, al contario, según ella “mi historia de vida en el patín se interrumpe durante dos años donde no competí, tuve algunos problemas. Después volví y empecé mejor que antes a vivirlo, porque tenía otra cabeza. Capaz que hubiese hecho hockey porque estaba mi hermano y se hubiese tenido ese deporte en el club. Pero ahora lo veo lejos, me destacó en danza porque me identifico mucho con ser más delicada. Antes de esta cuarentena me había extraviado de este amor por el patín y ahora puedo pensar y aferrarme mas a esta forma de vivir”.
Pero no todo es competencia en su vida. Milagros nos dijo que hace yoga, acupuntura y también tiene el apoyo de psicólogo para su entrenamiento.

Es estudiante de tercer año de educación física.
De su afectos dice que son lo mejor en su vida. Su padre, Leopoldo es quien siempre está. Sebastián, Joaquín y su mamá firmes en la tribuna cada vez que tiene un torneo o entrenamiento.
De sus profes dice que “Fredy Román es como un padre, además de ser mi técnico también siento un compañero. Con el puedo contar siempre. En un torneo nacional él terminó con su patinador de San Luis y se quedó para apoyarme porque lo necesitaba. Ese ejemplo vale por muchas otras cosas que hizo por mí”.
También tienen un profe en Mendoza es Cinthia Rinaldoni a quien definió como alguien que le enseño a no renunciar a nada y soñar en grande.
Ahora vienen grandes cosas en su vida que con determinación enfrentará y será sin dudas la dueña de un lugar en el podio. No solo en las pistas es una campeona, arriba de los patines una luchadora que quiere estar en un mundial.