DSJ19 3 septiembre, 2020


El mérito del alimento más socorrido cuando uno no tiene tiempo para cocinar nada se le debe a John Montagu (1718-1792), cuarto conde de Sándwich (suena a broma, pero te aseguramos no lo es). Este conde era famoso por ser un jugador empedernido.

Tanto le abstraía el juego que un buen día pidió a su mayordomo que le trajera “cualquier cosa para comer en el lugar”. Dicho y hecho: el fiel servidor le trajo una bandeja repleta de alimentos. Sin dejar el juego, el conde dispuso unas rodajas de “roast beef” entre dos rebanadas de pan para calmar el hambre.

Tan orgulloso se sintió de su invento que en su testamento lo mencionaba como el mejor legado que dejaba a su país.