DSJ19 14 septiembre, 2020

Forrest Fenn era un marchante de arte, escritor y excéntrico millonario que en 2010 decidió esconder un tesoro de pepitas de oro y piedras preciosas valuado en más de dos millones de dólares en algún lugar de las Montañas Rocallosas, en los Estados Unidos.

La búsqueda del preciado botín movilizó a miles de personas, que soñaban con hacerse de esa fortuna que podía cambiar sus vidas.

Sin embargo el lunes pasado, a los 90 años, Fenn murió y el secreto de la ubicación del tesoro parece haberse ido con él a la tumba.

Más de 350.000 personas se movilizaron en diferentes lugares de los 3000 kilómetros de extensión de las Rocallosas para hallar el cofre, a través de los años, desde que Fenn anunciara su decisión de esconderlo, en el año 2009.

Los buscadores vivieron situaciones extremas durante la pesquisa, que incluso generó la muerte de cinco de los exploradores y la detención de otros, que se pusieron a excavar en monumentos históricos o al borde de la carretera.

Fenn, el millonario de origen texano que fue piloto de guerra en Vietnam, había escondido el preciado cofre estilo español con el botín con la idea de que «las familias se levantaran de sus sofás» y vivieran una experiencia en la naturaleza.

El hombre había dado pistas de dónde se encontraba el tesoro en un críptico poema de 24 versos, y también en su autobiografía, cuyo título es The Trill of de Chase (La emoción de la persecución). Eso incentivó a miles de personas a ponerse en la búsqueda del botín.

Esta búsqueda pareció haber terminado cuando este mes de junio el propio Fenn contó en su blog que alguien había encontrado el tesoro. Un hombre que, según el millonario no quería que se mencionara su nombre lo había hallado bajo «un dosel de estrellas en la exuberante vegetación boscosa de las Montañas Rocallosas, y no se había movido del lugar donde lo escondí», escribió entonces Fenn.

El hombre agregó que el hallazgo se había producido en Wyoming, y publicó imágenes del cofre del tesoro. Pero los datos difusos que dio Fenn y una cierta manera de comunicar el hecho de forma poco convincente, no hizo más que generar dudas entre los buscadores, que no creyeron en la realidad de la información, y se negaron a la idea de que alguien hubiera encontrado el tesoro.

«Esto no está resuelto. El 90% de los buscadores de este cofre piensan que misterio no se resolvió», contó a New York Post Miriam de Fronzo.

Ella viajó para hallar el tesoro a Nuevo México cuatro veces y lo que comenta coincide con lo que piensan y expresan sus «colegas» buscadores en los sitios de Facebook o en las diversas redes donde se reúnen a hablar y compartir experiencias acerca de este tema.

En ese sentido, una abogada de Chicago llamada Barbara Andersen intentó demandar al millonario cuando este informó que el tesoro había sido hallado. Ella había viajado a Nuevo México unas 20 veces y había gastado miles de dólares en la búsqueda.

Sin embargo el lunes pasado, a los 90 años, Fenn murió y el secreto de la ubicación del tesoro parece haberse ido con él a la tumba.