DSJ19 7 octubre, 2020

Nicolás Maduro accedió a información clasificada del gobierno argentino que describía la posición de Alberto Fernández frente al informe de la ONU que condena las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Venezuela.

Con ese secreto de Estado en su poder, el líder populista se propuso bloquear la posición institucional del Presidente y así desplegó una acción de lobby internacional y local que excedió la práctica diplomática y violó el concepto de no injerencia en los asuntos internos de los países.

La vicepresidente de Venezuela, Delcy Rodríguez, y su hermano Jorge Rodríguez –ex vicepresidente– fueron los ejecutores del lobby ordenado por Maduro. Los hermanos Rodríguez, piezas clave del régimen populista, avanzaron sobre Felipe Solá para exigir que Alberto Fernández deseche su posición personal e institucional respecto a las denuncias realizadas por las Naciones Unidas.

El informe de la ONU, redactado bajo la responsabilidad de Michelle Bachelet, ratificó que en Venezuela grupos de tareas se han dedicado a asesinar, violar, secuestrar y torturar a opositores al régimen populista que aún se sostiene por los aportes financieros y económicos de China, Irán, Cuba y Rusia.

Argentina sostuvo su voto en favor de los Derechos Humanos de los venezolanos.