DSJ19 3 enero, 2021

La nueva cepa del coronavirus, que se originó en Reino Unido pero ya ha llegado a diferentes partes del mundo, volvió incrementar los números en Europa e hizo rever varias vacunas que se encontraban en Fase 3.

En cuanto al contagio, dicha variante se propaga con mayor facilidad, por lo que se deben seguir a rajatabla las recomendaciones como el distanciamiento social, el uso de las mascarillas, la higiene de las manos y una mejor ventilación.

“En conclusión, todo lo que hagamos para reducir la transmisión reducirá la de cualquier variante, incluida esta”, opinó Angela Rasmussen, experta en virus afiliada a la Universidad de Georgetown. Sin embargo, “podría significar que las medidas más focalizadas distintas a un cierre de emergencia total no serán tan eficaces”.

Los primeros estudios indicarían que la nueva variante infecta a más gente que las primeras versiones del coronavirus, aunque los medioambientes sean los mismos. No queda claro por qué la variante tiene esta ventaja, aunque hay indicios de que podría infectar las células con mayor eficiencia.

Es difícil decir con exactitud qué tanto más transmisible podría ser la nueva variante, porque los científicos todavía no han hecho el tipo de experimentos necesarios en los laboratorios. Se ha llegado a la mayoría de las conclusiones a partir de observaciones epidemiológicas y “hay muchos sesgos posibles en todos los datos disponibles”, advirtió Muge Cevik, experta en enfermedades infecciosas de la Universidad de St. Andrews en Escocia y asesora científica del gobierno británico.

En un inicio, los científicos estimaban que la nueva variante era un 70 por ciento más transmisible, pero un modelado reciente delimitó esa cifra a un 56 por ciento. Una vez que los investigadores analicen todos los datos, tal vez resulte que la variante sea tan solo entre un 10 y un 20 por ciento más transmisible, mencionó Trevor Bedford, biólogo evolutivo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle.

La variante no parece enfermar más a la gente o provocar más muertes. No obstante, sí hay motivos para estar preocupados: una variante más transmisible aumentará el número de víctimas fatales simplemente porque se propagará más rápido e infectará a más personas.

“En ese sentido, tan solo es un juego de números”, opinó Rasmussen. El efecto se amplificará “en lugares como Estados Unidos y el Reino Unido, donde los sistemas de atención médica en verdad están en su punto más álgido”.

Las vías de transmisión —por medio de gotas grandes y pequeñas, así como diminutas partículas en forma de aerosol a la deriva en espacios interiores llenos de gente— no han cambiado. Esto quiere decir que usar mascarillas, limitar el tiempo de exposición con otras personas y mejorar la ventilación en espacios interiores nos ayudará a todos a contener la propagación de la variante, como lo hacen estas medidas con otras variantes del virus.

Evidencias preliminares del Reino Unido sugieren que la gente infectada con la nueva variante suele ser portadora de mayores cantidades del virus en la nariz y garganta que las personas infectadas con versiones anteriores.

“Estamos hablando de un rango de entre 10 a 10.000 veces mayor”, señaló Michael Kidd, virólogo clínico de Salud Pública Inglaterra y asesor clínico del gobierno británico que ha estudiado el fenómeno.

No obstante, el hallazgo sí ofrece una posible explicación para determinar por qué la nueva variante se propaga con más facilidad. A mayor cantidad de virus en la nariz y garganta de la gente infectada, más cantidad puede expulsar al aire y a superficies cuando respira, habla, canta, tose o estornuda.

Como resultado, en las situaciones en las que la gente se expone al virus hay una mayor probabilidad de esparcir nuevas infecciones. Nuevos datos indican que las personas infectadas con la nueva variante propagan el virus a más de sus contactos.

Con versiones previas del virus, el rastreo de contactos sugería que alrededor de un diez por ciento de la gente que hubiera tenido contacto cercano con una persona infectada —a menos de 2 metros de distancia durante al menos 15 minutos— habría inhalado suficiente virus para haberse infectado.