1 abril, 2019

Las empresas de servicio de catering. En su perspectiva, “la situación es terrible. La gente tiene poco margen, la cantidad de fiestas ha bajado sensiblemente, casi un 70% porque se está volviendo a la vieja usanza de preparar todo en la casa. La madrina hace los sándwiches, la abuela las empanadas, el festejo se hace acondicionando la casa, se está volviendo a eso”.

Agregó que en su caso ha tenido un solo evento en 3 meses, el año pasado ya había tenido uno por mes, aunque eran chicos pero permitía seguir en actividad. “Hoy estamos en economía de subsistencia. Los casamientos se celebran cada vez menos, ha vuelto la fiesta casera, el tío, el padrino el abuelo, son los que regalan la bebida, parte de la comida o entre 2 ó 3”, puntualizó. “Se ha vuelto al sistema de tarjeta paga. Arrancan desde los $800 una tarjeta como algo económico para un servicio de catering y puede llegar hasta los $3.000”, indicó.

Señaló que la situación actual también pone un manto de incertidumbre en la celebración de futuros contratos. “Congelar precios en situaciones de inflación como ahora es jugar a la ruleta rusa. No sabes cómo va a salir. Mira que ha habido crisis pero hace mucho que no afecta tanto”, manifestó.

A su turno, Adrián Giménez, propietario del negocio de alquiler de trajes Brummel, indicó que “ha decaído la demanda y si bien no está la situación para comprar un traje, tampoco el alquiler ha tenido un crecimiento sino lo contrario”. Destacó: “Hoy alquilamos 5 ó 6 trajes por semana, pero el año pasado alquilábamos de 10 a 15, por eso decimos que ha bajado bastante pese a que el alquiler de un traje cuesta entre los $800 a $1.400’.

Giselle Anríquez, diseñadora de modas, comentó. “Sí se nota mucho la baja, pero hay gente que ya tenia dinero ahorrado. Si bien hay una baja, no lo es tanto al menos en mi caso”.

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