9 octubre, 2019

Emma Grimoldi, una abuela de 84 años, vive en las inmediaciones del Hospital Paroissien, de la localidad bonaerense de Isidro Casanova. Su hija mayor la echó de su casa hace 4 años y desde entonces duerme en el acceso principal del centro.

Eligió ese lugar porque su hija menor está internada en dicho centro de salud, sufre severas convulsiones y una insuficiencia pulmonar. Ahora, está a la espera del traslado a otro hospital ya que su cuadro requiere de asistencia en un lugar de mayor complejidad.

Un día la abuela volvía del hospital y vio que su ropa estaba en bolsas apiladas en la calle. Cuando intentó abrir la puerta con su llave, le habían cambiado la cerradura”, cuenta María a Crónica, una mujer que asiste al hospital porque su mamá comparte habitación con la hija.

Su hija mayor la echó de su casa porque quería vivir tranquila con su marido, pero Emma quiere recuperar la casa para cuando su otra hija se recupere. “Como toda mujer de 84 años, pasa frío, lo que a su edad es muy grave por las enfermedades que la rodean”, relató María.

La abuela tiene todos los papeles que comprueban que es dueña de la casa y ya radicó la denuncia en el Juzgado de Familia N° 8 de Morón.