11 julio, 2019

Las personas describieron cuáles eran los problemas por los que atravesaban las nenas en su casa.

Tres niñas vivían en un rancho de adobe con techo de palos y nailon, pero no estaban nunca ahí, los vecinos contaron que se la pasaban gran parte del día en otras casas de las cercanías. Estaban “a la buena de Dios”, casi sin higienizar.

El sábado en la tarde, aparentemente, se las había llevado un hombre, al que le decían “tío”, en una Renault Kangoo blancay aparecieron recién el domingo en la noche, gracias a un operativo policial.

La criaturas tienen entre 8 y 6 años. Las más chicas son gemelas, hijas de un padre distinto a la mayor. El ranchito donde viven desde hace 4 meseestá rodeado de basura y empantanado en algunos sectores debido a una precaria conexión de agua que sale desde la calle. Ese servicio se lo da un vecino. En el interior no había nadie, solo se asomaba por debajo de una pared hecha de cañas el hocico de un cachorro, mojado y con frío.

La parte trasera del rancho limita con el alambrado de una finca. Sobre él hay varias prendas viejas y la única puerta de ingreso a esa vivienda está asegurada con un candado. Por fuera, le pusieron una mesa de madera como para tapiarla. El humilde domicilio también tiene una chimenea, que fue construida con ladrillos que aportó el municipio caucetero, según contó un vecino.

En relación a la vida que llevaban las hermanitas, los vecinos comentaron que solían verlas deambular o jugar por la zona solas. A veces estaban descalzas y desabrigadas. “Ellas van a una escuela cercana y la maestra le llamó a la madre para retarla porque estaban sucias y mal vestidas. Algunas veces iban enfermas”, aseguró un vecino.

Por otro lado, la misma fuentes contó que las nenas “son maleducadas. A veces le decíamos que tuviesen cuidado, porque jugaban en el canal que pasa por acá, o porque las veíamos solitas, pero ellas nos respondían con un insulto. A veces las veíamos salir como a las 3 de la tarde y volvían tipo 8 de la noche. Siempre solitas”.

Para los vecinos de la zona, la madre de las niñas se dedica a la prostitución y por eso dejaba a sus hijas al cuidado del “Chingolo“. “A veces llegaba y mi vecina no estaba. Tampoco estaban las niñas. Y él abría a las patada la puerta”, relató la fuente.

El sábado a las 20, las tres hermanitas desaparecieron. Los vecinos denunciaron que se las había llevado un hombre. Su madre había dicho que era una práctica habitual, porque esa persona es allegada a la familia y, al parecer, las nenas hasta le dicen “tío”. Ese hombre resultó ser Mario “Chingolo” Ortiz de 44 años.

La vecina se lamentó al explicar que “la madre de las nenas vino a decirme que se habían ido de vacaciones. Que vino una Kangoo blanca y se las llevó. Ella me había confesado el miércoles pasado eso, que el “Chingolo” les hacía cosas aberrantes. No sé porqué en ese momento no avisé nada.Cuando me enteré que habían desaparecido, llamé a la Policía“.

Las horas pasaban y esas niñas no volvían a su hogar. En la madrugada del domingo, la Policía empezó a buscarla y fueron halladas cerca de su vivienda, alrededor de las 20. “Jamás lo ví al Chingolo maltratarlas, pero hay gente que dice que les pegaba”, contó la vecina. La Policía informó que efectivos de la Policía Montada lo vieron junto a las niñas y que de inmediato, se fugó a través de una finca, aprovechando la oscuridad total que hay en la zona.

Por otro lado, la testigo contó a este diario que “la nena más grande no quería ir a su casa, se la pasaba jugando con mis hijos”, como deslizando que había un supuesto conflicto en la precaria vivienda. También trascendió un vecino fue a decirle a la madre que pasaban “cosas raras” con el “Chingolo”, pero ella decía que “ese hombre estaba loco. Que no era verdad, acusando a la mamá de querer proteger al hombre“, finalizó una vecina.