2 diciembre, 2019

Las imágenes son fuertes, impactan, pensar que existe gente capaz de tal crueldad me rompe el corazón y me provoca una pena profunda, porque se supone que somos una especie superior, pero con estos actos queda demostrado que no estamos tan alejados del resto de los animales.

Un macabro hallazgo tuvo lugar durante una redada organizada por la organización The Last Great Ape (LAGA)contra traficantes de animales en Camerún, quienes encontraron los restos mutilados de una familia de chimpancés.

Siete cabezas y 30 patas fueron contabilizados por los activistas, que en medio de los cadáveres hallaron además a un bebé de chimpancé, todavía con vida, acurrucado contra lo que probablemente era su familia.

El pequeño rescatado ha sido atendido y le han dado los primeros cuidados médicos. “Sin embargo el estrés continúa mientras llora en voz alta cuando se le acercan los seres humanos”, comentó un portavoz de LAGA.

El comercio ilegal de grandes simios está especialmente organizado: “Tales encuentros horribles son comunes durante las redadas a traficantes de simios.

Fuentes cercanas al caso aseguraron que los dos traficantes habían estado suministrando decenas de cabezas de chimpancés para transportarlas a Nigeria. Todo lo que necesitan es que el cliente haga los pedidos antes de que se realice la caza furtiva y así proporcionarle las piezas que pide”.

Según sus rescatadores, “el bebé llora sin parar cuando se le acercan los humanos”. Los ojos grandes y llenos de miedo e incertidumbre de este pequeño chimpancé son sólo una mínima muestra del horror del tráfico de especies, un negocio ilegal que comparte lugar con el imperio de la droga por estar entre las cinco mafias que más dinero manejan en todo el mundo.

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